
La ausencia de psicólogos en el staff de la Fonda Alcohol & Humo nos permite (con impunidad) realizar ciertos comentarios; por ejemplo, el de nuestra afición a los filmes de terror desde niños.
Por la pantalla (y por el dormitorio, y por debajo de la cama, y arrimados a la ventana y trepando por las paredes) desfilaron sedientos vampiros, hombres lobos, zombies tambaleantes, extraterrestres con malignas intenciones y otra clase de seres que prefiero no mencionar en este momento.
Con el transcurso del tiempo esa tendencia se atenuó, aunque cada tanto recaigo; por ejemplo con El Monstruo de la laguna negra, Vincent Price y el magnífico Christopher Lee. En una ocasión pude ver una entrevista que le hicieron a Mr. Lee y no podía creer la inconciencia del periodista: ¿nunca había visto sus filmes?, ¿no temía que en cualquier momento saltara encima de él? Al fin de cuentas, bien merecido se lo tenía por su carencia de precauciones…
Esporádicamente proyectaban algunos filmes donde la amenaza provenía del espacio exterior: con constante perseverancia debíamos hacer frente a malignas avanzadillas que pretendían colonizar nuestro planeta, someternos y (en algunos casos) exterminarnos. Actualmente, viendo ellos cómo nos tratamos y qué utilización hacemos del planeta, han decidido simplemente esperar a que nosotros hagamos parte de su trabajo.
Varios (entre ellos Susan Sontag) han señalado la importante carga de moralina que esas películas exhibían. ¿Que un grupo de jóvenes ha ido a acampar a orillas de un lago, se han desnudado para bañarse y (casi con seguridad) un par esté besándose? Castigo. ¿Que otros han organizado una fiesta durante la ausencia de sus padres por viaje y la cosa va saliéndose de madre? Castigo. ¿Que un científico (o un grupo de ellos) ha transgredido un límite aceptado tácitamente por todos? Castigo.
Dice Sontag (La imaginación del desastre, 1965): “La película de ciencia ficción típica tiene una forma tan predecible como la de un western, y está constituida por elementos que, para el que está acostumbrado, son tan clásicos como la pelea del saloon, la maestra rubia del Este y el duelo a revólver en la desierta calle mayor. Un guión se desarrolla en cinco fases.
1.La llegada del objeto. (Aparición de los monstruos, aterrizaje de la nave espacial extraña, etcétera.) Habitualmente, esto es presenciado o sospechado por sólo una persona, un joven científico en el curso de un trabajo de campo. Nadie, ni sus vecinos ni sus colegas, le creerá durante un tiempo. El héroe no está casado, pero tiene una novia agradable, aunque también incrédula.
2.Confirmación del informe del héroe por multitud de testigos presenciales de un gran acto de destrucción. (Si los invasores son seres de otro planeta, un infructuoso intento de parlamentar con ellos e invitarlos...
...a marcharse pacíficamente) La policía local es convocada para hacer frente a la situación y masacrada.
3.En la capital del país tienen lugar reuniones cumbre entre científicos y militares, y el héroe da explicaciones ante un plano, un mapa o una pizarra. Se declara el estado de emergencia nacional. Informes de nuevas destrucciones. Llegan autoridades de otros países en negras limusinas. Todas las tensiones internacionales ceden ante la emergencia planetaria. Esta fase suele incluir un rápido montaje de noticias radiadas en varias lenguas, una reunión en la ONU y nuevas conferencias entre militares y científicos. Se hacen planes para destruir al enemigo.
4.Nuevas atrocidades. En algún momento la novia del héroe se halla en grave peligro. Contraataques masivos de fuerzas internacionales con brillante exhibición de cohetes, rayos y otras armas avanzadas resultan estériles. Enorme número de bajas militares, generalmente por incineración. Las ciudades son destruidas y/o evacuadas. Hay aquí una escena obligada de multitudes dominadas por el pánico, huyendo en desorden por una autopista o un largo puente, dirigida por numerosos policías que, cuando la película es japonesa, llevan inmaculados guantes blancos, manifiestan una calma preternatural y gritan en inglés de doblaje: “No se detengan. No hay por qué alarmarse”.
5.Más conferencias, cuyo tema es “Deben ser vulnerables a algo”. En tanto, el héroe ha estado trabajando en un laboratorio con este fin. La estrategia final, de la que todas las esperanzas dependen, es lanzada; el arma final –muchas veces un ingenio nuclear superpotente y todavía sin experimentar- es montada. Cuenta atrás. Rechazo definitivo del monstruo o los invasores. Intercambio de felicitaciones, mientras el héroe y su novia se abrazan y, mejilla contra mejilla, escudriñan los cielos resueltamente. “¿Será el último?”
Más allá del suspiro final de alivio (momentáneo, pues casi es seguro que la saga continúe), los afiches o carteles de esos filmes señalan a las mujeres como potenciales primeras víctimas. En Mummy (1932) Boris Karloff persigue a una mujer que le recuerda a otra; el Rey Kong (1933) apunta a Fay Wray; Elizabeth Allan es atrapada por Bela Lugosi en el afiche de Mark of the vampire(1935); The man from planet X (1951) observa atentamente a una chica de rojo que (a su vez) lo mira entre curiosa y risueña; Robot monster (1953) carga a Claudia Barrett; en el afiche de La Humanidad en peligro (1954) una hormiga gigante tiene atrapada entre sus pinzas a la pobre Joan Weldon. En Revenge of the creatures (1955) un monstruo parecido al de la Laguna Negra lleva en andas a Lori Nelson; Tarántula (1955) presenta a Mara Corday atrapada por el gigantesco insecto; continuemos con el afiche de This island, Earth (1955) donde abajo a la derecha vemos a Faith Domergue luchando por soltarse de un extraterrestre; una especie de Godzilla venusino sostiene a la indefensa Joan Taylor en 20 million miles to Earth (1957); peor parece ser el destino deparado para la chica del póster de La noche del terror ciego (1971), atrapada por dos esqueletos templarios. Nuevamente los esqueléticos templarios raptan una chica para sacrificarla en El buque maldito (1975); en 1976 le llega el turno a una rata genéticamente modificada que se cebará en la chica del afiche de El alimento de los dioses 2; Galaxy of terror (1981) nos muestra a dos criaturas monstruosas devorando (al menos) a una rubia semidesnuda; Nekromantik (1987) asombra un poco con un cartel donde Beatrice Manowski insinúa relaciones necrofílicas; por fin en The hive (2008) vemos a una chica en el momento de ser devorada por una colonia de hormigas conocida como Marabunta.
En conclusión: 1- tanto los seres sobrenaturales como los extraterrestres, los monstruos como los muertos vivientes, muestran una debilidad extrema por las mujeres, sus primeras víctimas. Esto nos lleva a la conclusión número 2, exclusiva para hombres: ¡huyamos mientras podamos!
Desde aquí podés descargar los afiches mencionados.
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