lunes 16 de marzo de 2009

Derosne


La Fonda manda otra vuelta de Julio Herrera y Reissig, esta vez doble, con el aporte de otro amigo del Mago: como Alberto Zum Felde en el primer caso, como Aurelio del Hebrón en el segundo.

Uno

"Como te digo, anclado lejos de la costa atávica, libre por excelencia de la cureña aborigen, sin la mochila disciplinaria del palaciego pedestre, me arrebujo en mi desdén por todo lo de mi país, y a la manera que el pastor tendido sobre la yerba, contempla con ojo holgazán correr el hilo de agua, yo, desperezándome en los matorrales de la indiferencia, miro, sonriente y complacido, los sucesos, las polémicas, los volatines en la maroma, el galope de la tropa púnica por la llanura presupuestívora, el tiempo que huye cantando, los acuerdos electorales, las fusiones y las escisiones, todo, todo lo miro y casi no lo veo. Carlos amigo... ¡Yo no sé qué será de mí, rendido de soportar la necedad implacable de este ambiente desolador!"

JHR

Nunca se había hablado en el país de esa manera escandalosa. Acaso no sabía entonces el poeta que su género de dandysmo era el más imperdonable de los pecados, en el ambiente normalista de una pequeña república burguesa; y que ese desdén altanero y elegante por las cosas y las gentes del terruño, sería una ofensa que los solemnes mandarines cívicos no olvidarían jamás.

AZF

"Mi ilustre amigo el señor B (Antonio Bachini) en caso de serle grato, podría valientemente hacer valer mi nombre y mis palabras al sr. W (Claudio Williman) y tal vez algún día se me hiciera justicia y el país fuera digno de Julio Herrera y Reissig".

JHR

¡Ingenuidad la del poeta! En vez de tomar por el único atajo que conduce a los nombramientos: el de la adulación y el padrinazgo, esperó que le hicieran justicia por sus solos merecimientos intelectuales; y a la actitud mansa y obsecuente, grata a los gobernantes vulgares, sustituyó con ese bello gesto orgulloso, lleno de gracia. Pero ni el sr. B ni el sr. W estaban para bellos gestos.

AZF

Dos (aunque no le guste a Blengio B.)


“En tomo a su féretro las graves sombras burguesas, en la solemnidad convencional de los duelos vulgares, discurrían gravemente y gravemente hablaban. La sociedad mezquina en que vivió y que no supo amarlo porque no supo comprenderlo, estaba allí representada por sus cronistas, por sus políticos y por sus mercaderes. La gente en cuyo medio vivió como un desterrado, la gente que lo despreciaba por altivo y lo compadecía por iluso, la gente miserable que reía de la divina locura de su ensueño, la gente de alma baja que nunca quiso allegarse hasta él, estaba allí, llevada por la indulgencia de la muerte. Como cuervos al olor de la muerte, las sombras innobles de los mercaderes, iban allí a mentir su duelo por vanidad o por costumbre”.

ADH (del Discurso pronunciado en el sepelio de JHR)