viernes 27 de marzo de 2009

Soja 1


En los últimos tres años el área de soja alcanzó un peso relativo de 45 % en el total de la superficie agrícola del país, habiendo partido de un nivel casi nulo a comienzos de la década.

En los últimos tres años el volumen de cosecha de soja alcanzó un peso relativo de 33 % en el total de la producción de granos del país.

La superficie de cultivo de soja creció intensamente, desplazando en su expansión otros cultivos.

El área de 2007 fue 23 veces mayor que la siembra media en 2000 y 2001 (20 mil hectáreas).

La cosecha creció 16 veces en el mismo período (50 mil toneladas como promedio en 2000 y 2001)...



...Tomando en cuenta el destino de la soja cosechada, el 88 % se destina a la exportación como grano, el 7 % como semilla y sólo el 5 % se industrializa en Uruguay (como referencia, Brasil industrializa el 52 %, EEUU el 57 % y Argentina el 71 %).

La expansión que ha tenido el área dedicada al cultivo de soja en los últimos años gracias al desembarco en Uruguay de grandes capitales argentinos ha provocado una gran concentración de la producción y consecuentemente el abandono de la agricultura del 47% de los productores familiares uruguayos.

(El gráfico expresa la población rural de Uruguay por departamento)
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jueves 26 de marzo de 2009

Obsequio


Setiembre de 1984, Oslo. L. Shankar, Trilok Gurtu, Jan Garbarek y Zakir Hussain graban Song for Everyone.

Tracks

Paper Nut
I know
Watching you
Conversation
Song for everyone
Let’s go home
Rest in peace



...Hollabrunn, Julio de 1985. L. Shankar, Trilok Gurtu, Jan Garbarek y Naná Vasconcelos en vivo en el Blue Danube Jazz Summit.

Tracks

Rest in peace
Let’s go home
S/N
Song for everyone
Watching you
All’s hallucinations I y II
Loner

http://rapidshare.com/files/207196924/Shankar-Hellabrun1985.rar

Los créditos son para GatoMedio


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Pics de la Fonda, Música de ECM

Como dice el título, buena yunta
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Sin palabras


Aparentemente es una vulgar cubitera para enfriar pero lo que puedes ver en la imagen es una sofisticada máquina de ultrasonidos la cual envía a la botella introducida ultrasonidos que consiguen envejecer el vino mediante la colisión de las moléculas de alcohol.

Según su inventor, el británico Casey Jones, logra en 30 minutos el trabajo de décadas de una barrica de roble o, en otros términos, convierte un vino cosechero en un gran reserva. También funciona con el whisky, otra bebida que mejora con la edad: “Una botella de whisky del montón se convierte en un malta de 8 años” después de pasar por el Ultrasonic Wine Ager...



...El invento se vende en el Reino Unido por unos 450 €, promete mejorar el aspecto y sabor, ya que cambia su estructura química, siendo su alcohol más fácil de absorber por tanto las resacas serán “mejores”.

Extractado de Sibaritia

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miércoles 18 de marzo de 2009

Mario Arregui


Escasísimas son las ocasiones en que uno puede escuchar hablar a un integrante del partido colorado con gentileza y respeto sobre alguien de izquierda. Casi nulas, se diría. Sin embargo, no es el caso de "Maneco" Flores Mora sobre el escritor Mario Arregui. El siguiente texto fue publicado originalmente en el semanario "Jaque".

Orgullo y alegría
Ante la vida de Mario Arregui (”Maneco” Flores Mora, 1985)

Hace ahora siete días, cuando "JAQUE" entraba en la prensa se murió Mario Arregui. Por más de cuarenta años -que empiezan en las mesitas y sillones esterillados del viejo Café Metro- mantuve con él una amistad de hermanos. (Lo consigno para que nadie equivoque el sentido de estos recuerdos que quiero depositar junto a su sombra, y que es preciso hilvanar en un lenguaje sin lágrimas, para que lo mortuorio o lo lloroso no empañen el debido homenaje a la personalidad tan pura como extraña que fue Arregui. Borges observaba que el gran Quevedo no se permitió en su vida una concesión al sentimentalismo. Hablemos así de Mario, entre otras por una causa muy simple: es el único modo como podríamos hablar de él).

Hay una anécdota marxista-leninista de Arregui que yo solía contar delante de Arregui y que sirve para empezar por una punta cualquiera su retrato. Durante años aparecía en su conversación la cita de uruguayos, naturalmente comunistas, que él adoraba pero que yo no conocía ni de nombre. Arregui me describía con entusiasmo sus virtudes: "gran amigo, tipo extraordinario, marxista-leninista”. Seis meses, dos años, una década después, hablaba de dos, de tres, de veinte personajes parecidos con descripciones sicológicas encomiásticas siempre terminadas igual: "extraordinario, gran amigo, tipo culto, marxista-leninista".

Un día, empieza a hablarme de alguien con afecto y entusiasmo. Como la referencia política no llegaba, lo interrumpo a mi vez:

-¿Marxista-leninista?
Veo todavía los ojos de Mario alzarse con asombro.
-¿Cómo sabés?

¡Bendito Mario! Muchas veces conté el cuento delante de él a interlocutores que se reían, sin que jamás el semblante impasible de Mario -superficie de un agua muy honda en cuyo barro de fondo se estremecía una humanidad sin resentimientos-, perdiese la placidez ni admitiese tampoco, lo que hubiera sido mucho, la veracidad de mi burla.

En el fondo, el marxismo-leninismo de ese amigo de Mario cuyo nombre no recuerdo era para mí fundamental. Había una hebra de temor en mí sobre que no fuese yo, dentro de su corazón, la única debilidad no contaminada por Marx o por Lenin, ni además lavandera, mozo de café o peón rural de Flores, en el alma de Mario.

Durante años de campañas políticas, cuando faltaban uno o dos meses para las elecciones, caía yo por las mías a aquel Porongos natal de Mario, culo del mundo según decía mi padre, donde nació mi raza Flores. A partir de la muerte de Luis Batlle fui a buscar votos para listas improvisadas con amigos de pocos recursos que me apoyaban, según suele pasar, a última hora. El primero que aparecía a mi lado era Mario, impasible: "Che, ese equipo de amplificación de tus amigos, acopla. Es una mierda. Ya te hice instalar el del Partido en la plaza". Se refería –claro- al Partido Comunista. Al rato estaba yo clamando los verbos de Batlle por equipos comprados para Stalin o Kruschev, mientras de los ojos de mis correligionarios colorados huían juntos preguntas y reproches ante aquel contubernio no explicado. Así como cada elección mi voz estaba más cascada, así el micrófono resultaba cada vez más espléndido. No negué, como Pedro, tres ni una ni ninguna vez mi amistad con Mario Arregui ni nunca sentí por esa amistad, ante mis simples y extrañados colorados en alpargatas de Porongos, "respeto humano" por esa, para ellos no muy cristalina, fraternidad bolche-batllista de dos fanáticos, como a los ojos de todos, ambos éramos.
("Respeto humano" llaman los católicos a ese pudor por la fe que siente ante aquéllos que no la comparten. Sólo que los católicos se refieren a la fe y la fe, con serlo todo, es menos que la amistad: La fe no es retribuible; la amistad, sí.)



Vida y vida

Obviamente yo no estoy escribiendo de la muerte de Mario (¿cómo hacerlo?) Estoy escribiendo de su vida.

Mario era absolutamente el ser humano más cercano de la perfección en algunos órdenes que yo haya conocido. Desde mi punto de vista batllista era un comunista fanático; yo, sin duda, un carcamán para él. Todo eso terminaba sin embargo en la frontera de la política. Después empezaba el reino verdadero de la literatura, donde sólo la literatura manda. Mario debió ser el más viejo e intenso admirador de Jorge Luis Borges en el Uruguay. No es inoportuno citar a su propósito aquel "Vida y muerte le han faltado a mi vida" con que Borges confiesa sus vacíos en el prólogo de "Discusión", de 1932.

En la vida de Mario no faltaron ni vida ni muerte, aunque no hablaré ahora aquí del injusto y tristísimo final del menor de sus hijos. Cuando Mario ponderaba a un escritor, o lo negaba, erraba y acertaba como cualquiera. Acertaba más. Erraba, por ejemplo, con Proust, de quien me dijo un día, indignado, que era un "acomplejado trepador", "estudioso de mundos para a ellos ingresar". Lo digo para ilustrar su ingenua capacidad de equivocarse pero asimismo su dirigirse directo hacia la humana naturaleza del escritor, fuese quien fuese, que hubiere detrás de los libros y dentro de aquella, la parte que en los libros aparecía.

Su relación con la literatura era así la de más justa y personal autenticidad que en nadie he visto. Pero, como en el resto de su vida la viril autenticidad, estaba ésta despojada de toda defensa: directa hasta lo candoroso, expresada hasta la brutalidad y olímpica porque salía de la condición moral más desasida de egolatría ensuciadora. De Mario cabe decir que sólo tuvo, si tuvo, los defectos que no advirtió. Su condición moral era en él la base de todo y lo único, además del amor y del arte, que le otorgaba sentido. Fue el hombre bobo a quien le escuché las cosas más geniales. No era un genio. Pero como decía Vaz Ferreira, "el genio le amagaba". Fue así el genio al que le escuché las mayores ingenuidades. Nacido para despreciar todas las formas de lo adquisitivo, escribía por una sola razón: le gustaba. Podía de este modo escribir, sin plagiar, cosas que le habían gustado al leerlas escritas ya por otros.

Le encantaron los cuentos de caballos de Horacio Quiroga. Los escribió a su vez. Formalmente parecen robados, "Los saqué de Horacio Quiroga" decía. Sólo que los caballos eran de Mario. (Eran otros caballos).

Esto era asimismo el secreto. Mario escribía porque había vivido. Sus prostitutas son en su obra porque frecuentó de joven "La espuma" de Flores. Cosas que no había vivido pero que eran vida -seres, casos- a los que había asistido. Sus pobres mujeres de orilla, sus chiquilines, sus peones del campo, tenía que escribirlos como otros ante paisajes que los conmueven a sacar fotografías. Sólo, me consta, fue cruel a propósito de sus obras y con ellas.

Últimamente le había dado por decir que en todo lo que él, Arregui, había escrito, "bueno sólo había tres cuentos". "En realidad, bueno uno solo", otro sobre el que decía no sé qué y un tercero "que arrimaba".

Cuando murió Román, Mario lloró por años. Hijo al que perdió todavía niño, entre las llamas, me decía: "
-¿Te das cuenta? Se le negaron los derechos primeros de todo hombre: la noche de bodas, engendrar un hijo, asistir al entierro del propio padre".

Es terriblemente difícil escribir sobre Mario. Al hacerlo uno parece revivirlo dentro de uno; al mismo tiempo, comprende que quien no lo conoció está imaginando un ser distinto, un hombre diferente a éste que fue decencia pura, severo de la propia vida, tanto o más de lo que fuera de la propia obra literaria. La paz consigo mismo, hecha de su inocencia respecto de culpas que parecen en otros identificadas con la condición humana, está por ejemplo instalada en esa respuesta sobrecogedora que entrega a Martín Arregui, otro de sus hijos. Martín se resistía a que Mario permaneciese semanas en la absoluta soledad del campo, solo entre las paredes de aquella estancia que, como todo él, desde los pensamientos a la ropa, estaba hecha de despojada severidad, de rechazo de todo lo superfluo.

-Viejo, ¡no podés vivir así, días completamente solo!
-Tengo espejos.

Espejos y vivos fantasmas interiores cuya independencia toleró y cuya verdad humana respetó desde un extremo a otro de la vida.

Tal el caso de Líber Falco, cuyo semblante describió magistralmente diciendo que tenía cara de "gárgola buena". Tal el caso de Malraux o Neruda, para Buñuel algunos de sus autores favoritos. Tal el de Luis Buñuel, cuyas memoria, "Mi último suspiro", fue creo lo último que Mario leyó y que confesó a su otro hijo, Alejandro, que era el libro que le hubiera gustado escribir, tan bueno lo encontraba.


Colmillos del perro

En el año 77 lo llevaron las Conjuntas y durante meses pasó las de Caín. Cayó así: estaban presos todos. Estaban presos, por ejemplo, Tola, la mujer de Tola, los dos hijos de Tola. Un día Mario sale a la calle, en Flores en la puerta de Onda, fuerte y para que lo escuche todo el mundo, dice: "Hacen bien en aprovechar estos hijos de puta porque les queda poco". Un viejito que estaba cerca le dijo: "No hable así". "Qué no voy a hablar si son unos hijo de tal y cual y si además les queda poco" (Les quedaban todavía años. Tanto, que Mario ha cerrado los ojos para siempre una semana antes de que se fueran). Tanto, que uno desearía para él aquel privilegio con que Buñuel cierra su libro y que traduce la simplicidad pública del póstumo deseo: Permiso para salir cada tanto del sepulcro, comprar los diarios y, con ellos al brazo, retornar al "refugio tranquilizador de la tumba". Mario merecería leer los diarios de este viernes y los de las próximas semanas, siquiera sea para compensar la historia de colmillazo en el cuartel.

El viejito con quien discutió era un coronel retirado que se mandó mudar. Al rato una patrulla detuvo a Arregui. Y otra después en San José a Luis Pedrito. Cuando uno le preguntaba por la experiencia padecida, Mario la contaba con la misma naturalidad con que pudiera contar una anécdota de café o el argumento de una película. Como quitándole importancia a todo pero sin alterar jamás, en la dignidad de su hombría, la milésima parte de un detalle.

En uno de los cuarteles donde estuvo había perros. Pedía para ir al baño, y lo llevaban encapuchado, un soldado del brazo, otro con la correa, tirante en la mano, a cuyo extremo un perro jadeante abría las dentelladas a un centímetro del muslo.

También había perros en los interrogatorios. Al interrogarlo le largaron los perros. Parece que, como en el Tancredo de la corrida de toros, si te quedás absolutamente quieto, la fiera nada te hace. Luis Pedrito se mantuvo sin movimiento y sólo sintió terror y aliento húmedo ("Después se le reventó el corazón, nos dice Daniel, pero esa es otra historia"). Mario no lo logró. Como prueba le quedó la marca profunda y larga del colmillo del perro en el muslo.

Para contarlo, Mario no se hacía problemas. Tampoco para probarlo. Con mis ojos he visto cómo en mitad de una reunión, se ponía de pie y delante de amigos y señoras se desprendía los pantalones y los bajaba hasta abajo de la rodilla. Muchos en realidad no llegaban a distinguir la cicatriz del colmillazo, distraídos por una originalidad previa: Mario no usaba calzoncillos. En su lugar un short parecido a un pantalón de fútbol, de una tela basta como lona y un color azul apagado y añoso. ¡Mario!

La tortura solo le arrancó puteadas. El submarino ("una tabla, ¿sabés?, como un sube y baja que metían una punta y tu cabeza adentro del tacho") tampoco pudo con él. Contaba con algún orgullo el final:
Sintió una voz que decía: "Paren con ese viejo de mierda. Se les va a quedar sin que le saquen nada".

Aquel Mario tenía otras cosas de encanto. Al final de esta nota es como si no hubiera empezado a hablar de él. He omitido referir la encantadora amistad, hombre hacia hombre, que cultivó con sus hijos. He omitido la delicadeza con que hablaba, casi como un novio, de su preciosa y única hija Vanina. He omitido decir que en cuarenta y cuatro años de amistad no tuve un solo encuentro con él en el que no cumpliera su deber de ciudadano del mundo: enjaretarme argumentos a favor de Marx o de Lenin. Jamás sin embargo, en cuarenta y cuatro años, salió de su boca una sola palabra que pudiera molestarme o romper la delicadeza del respeto sin el cual no concebía la relación del hombre hacía el hombre. Hay gente que cree que ser fino consiste en tener un BMW, en un traje atildado, en un modo construido de hablar y sonreír. Lo contrario de eso, Mario era un viviente espejo de una milenaria hidalguía de raza, de una antigua sangre cantábrica, fundadora de milenios. De joven, la aplomada varonilidad de su belleza, de su perfil alargado lo hacía parecer un personaje del Greco.

Conservaba orgullos inocentes. Hacer el amor, por ejemplo, como en ya idos días. Se negaba a que su quebrantada salud con marcapaso le quitara también otros placeres. En su última noche fuera del hospital cenó tres platos de guiso y combinó los 15 cigarros del día con medio o un litro de vino. Más lo que ustedes imaginan. ¡Mario!

A su respeto he estado dos veces heroico. Las veces que lo visité en Impasa no se me movió un músculo. Sólo después de salir de la sala, fuera ya de su vista, lloré sin consuelo.

La segunda vez esta nota. Mira, lector, la casi liviandad con que está escrita. Después de mi firma, sin embargo, viene mi libertad. Deja que me vaya con mi dolor, con el recuerdo de Mario y con el llanto.


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lunes 16 de marzo de 2009

Derosne


La Fonda manda otra vuelta de Julio Herrera y Reissig, esta vez doble, con el aporte de otro amigo del Mago: como Alberto Zum Felde en el primer caso, como Aurelio del Hebrón en el segundo.

Uno

"Como te digo, anclado lejos de la costa atávica, libre por excelencia de la cureña aborigen, sin la mochila disciplinaria del palaciego pedestre, me arrebujo en mi desdén por todo lo de mi país, y a la manera que el pastor tendido sobre la yerba, contempla con ojo holgazán correr el hilo de agua, yo, desperezándome en los matorrales de la indiferencia, miro, sonriente y complacido, los sucesos, las polémicas, los volatines en la maroma, el galope de la tropa púnica por la llanura presupuestívora, el tiempo que huye cantando, los acuerdos electorales, las fusiones y las escisiones, todo, todo lo miro y casi no lo veo. Carlos amigo... ¡Yo no sé qué será de mí, rendido de soportar la necedad implacable de este ambiente desolador!"

JHR

Nunca se había hablado en el país de esa manera escandalosa. Acaso no sabía entonces el poeta que su género de dandysmo era el más imperdonable de los pecados, en el ambiente normalista de una pequeña república burguesa; y que ese desdén altanero y elegante por las cosas y las gentes del terruño, sería una ofensa que los solemnes mandarines cívicos no olvidarían jamás.

AZF

"Mi ilustre amigo el señor B (Antonio Bachini) en caso de serle grato, podría valientemente hacer valer mi nombre y mis palabras al sr. W (Claudio Williman) y tal vez algún día se me hiciera justicia y el país fuera digno de Julio Herrera y Reissig".

JHR

¡Ingenuidad la del poeta! En vez de tomar por el único atajo que conduce a los nombramientos: el de la adulación y el padrinazgo, esperó que le hicieran justicia por sus solos merecimientos intelectuales; y a la actitud mansa y obsecuente, grata a los gobernantes vulgares, sustituyó con ese bello gesto orgulloso, lleno de gracia. Pero ni el sr. B ni el sr. W estaban para bellos gestos.

AZF

Dos (aunque no le guste a Blengio B.)


“En tomo a su féretro las graves sombras burguesas, en la solemnidad convencional de los duelos vulgares, discurrían gravemente y gravemente hablaban. La sociedad mezquina en que vivió y que no supo amarlo porque no supo comprenderlo, estaba allí representada por sus cronistas, por sus políticos y por sus mercaderes. La gente en cuyo medio vivió como un desterrado, la gente que lo despreciaba por altivo y lo compadecía por iluso, la gente miserable que reía de la divina locura de su ensueño, la gente de alma baja que nunca quiso allegarse hasta él, estaba allí, llevada por la indulgencia de la muerte. Como cuervos al olor de la muerte, las sombras innobles de los mercaderes, iban allí a mentir su duelo por vanidad o por costumbre”.

ADH (del Discurso pronunciado en el sepelio de JHR)

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Julio Herrera y Reissig


A 99 años de su despedida, la Fonda Alcohol & Humo sube a la Torre de los Panoramas a celebrar un brindis en honor a uno de los mayores creadores de la poesía.

"¿Por qué nuestros gobernantes han sido pésimos; irregulares en su conducta; atolondrados; despóticos; imprevisores? ¿Por qué, lejos de preocuparse del porvenir del país y de los resultados de su obra, se han atenido a la satisfacción inmediata de la vanidad? ¿Por qué se han gozado a plaisir de las satisfacciones del aplauso? ¿Por qué nuestro país es modelo de desventuras, miseria, escándalo y efervescencia? Gobernantes y gobernados tienen la culpa de ello. La máquina primitiva de los uruguayos, cuyo motor es la impulsividad, ha hecho del país un buque desarbolado en medio de una tormenta; sin brújula y sin timón, moviéndose a capricho de corrientes anímicas irregulares; en largas y terribles zozobras de convulsiones civiles y catástrofes económicas".

Tratado de la imbecilidad del país por el sistema de Herbert Spencer, de Julio Herrera y Reissig

"Herrera y Reissig vivió en dura pugna con su medio circundante. Por ello, sin posibilidad de evadirse en el espacio, sólo le quedó la posibilidad de inventarse otro mundo. Y éste fue su Torre de los Panoramas. El cenáculo así denominado no era otro que un desván de su propia casa, alzado en una calle céntrica de la ciudad, con una azotea abierta al mar. Duró los primeros años del siglo, de 1900 a 1907" (Guillermo de Torre).

Según su amigo César Miranda "aquella torre era simplemente un altillo, casi decrépito, que apenas surgía del nivel de las azoteas; sus paredes, tapizadas de estampas y fotografías, mostraban a la larga el gusto y la pobreza de los familiares. Un bonete turco, un par de floretes enmohecidos, una mesa pequeña y dos sillas claudicantes completaban decoración y mobiliario. En este escenario reducido y humilde, Florencio Sánchez, ave de paso, hizo nido un momento; en ese cubo de mampostería, las rimas más extrañas resonaron; en ese cuartucho desmantelado se elaboró la renovación literaria del Uruguay. Bien es cierto que el espacio era reducido, pero, a dos pasos, el paisaje se ampliaba: la azotea ofrecía un vasto panorama: al sur, el río color de sangre, color turquesa o color castaño; al norte, el macizo de la edificación urbana; al este, la línea quebrada de la costa, con sus magníficas rompientes, y más lejos, el Cementerio y el semicírculo de la Estanzuela, hasta el mojón blanco de la farola de Punta Carretas; al oeste, más paisaje fluvial, el puerto sembrado de steamers, y sobre él el Cerro, con su cono color pizarra y sus casitas frágiles de cal o terracota... De ahí lo de Torre de los Panoramas".

Y ahora, una enigmática joya de Julio Herrera y Reissig para quienes se atrevan a interpretarlo; queda lanzado el guante

CONSAGRACIÓN



"Surgió tu blanca majestad de raso,
toda sueño y fulgor, en la espesura;
y era en vez de mi mano -atenta al caso-
mi alma quien oprimía tu cintura...

De procaces sulfatos, una impura
fragancia conspiraba a nuestro paso,
en tanto que propicio a tu aventura
llenóse de amapolas el ocaso.

Pálida de inquietud y casto asombro,
tu frente declinó sobre mi hombro...
Uniéndome a tu ser, con suave impulso,

al fin de mi especioso simulacro,
de un largo beso te apuré convulso
¡hasta las heces, como un vino sacro!"

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domingo 15 de marzo de 2009

El (siniestro) Código Hays


Hollywood censurado (Introducción, Gregory Black)

En febrero de 1992 el cardenal de Los Ángeles –Roger Mahoney- declaró ante la Coalición contra la pornografía de Hollywood que la industria cinematográfica representaba una “agresión a los valores de la mayor parte de la sociedad norteamericana”. La industria cinematográfica, sostuvo, no podía seguir “escondiéndose tras un grito erróneo que pide libertad de expresión”. Para poner coto al exceso de sexo y violencia en las películas actuales, Mahoney pidió que se restituyera el Código de Producción de Hollywood, que había dominado la industria cinematográfica norteamericana desde su adopción en 1930 hasta que fue sustituido en 1966 por el actual sistema de clasificación. Los representantes de la industria expresaron su consternación ante una petición tendente al restablecimiento de la censura cinematográfica.

La llamada del cardenal Mahoney para emprender una cruzada moderna contra el cine no sorprendió a Hollywood. En 1930, otro sacerdote católico, el padre Daniel Lord SJ, también creía que las películas corrompían los valores morales norteamericanos. Para contrarrestar la influencia de las películas inmorales, redactó un código cinematográfico que prohibía las películas que glorificaban a los criminales, a los gángsters, a los adúlteros y a las prostitutas. El Código de Lord, que pronto se convirtió en la biblia de la producción cinematográfica, censuraba los desnudos, el exceso de violencia, la trata de blancas, las drogas ilegales, el mestizaje, los besos lujuriosos, las posturas provocativas y la blasfemia. Sin embargo, Lord consiguió algo más que prohibir escenas; su código también sostenía que las películas debían promocionar las instituciones del matrimonio y la familia, defender la integridad del Gobierno y tratar las instituciones religiosas con respeto.

Según una premisa básica del Código, las películas no gozaban de la misma libertad de expresión que la palabra impresa o las representaciones teatrales. El nuevo arte, tan democrático, debía ser regulado, afirmó Lord, porque el cine traspasaba todas las barreras sociales, económicas, políticas y educativas, y atraía a sus salas a millones de espectadores cada semana. Para proteger a la masa de la influencia malévola de las películas, éstas debían someterse a la censura.

Will Hays, presidente de la asociación cinematográfica, la Motion Picture Production and Distributors of America (MPPDA) –popularmente conocida como la Oficina Hays., pensaba lo mismo; fue él quien patrocinó el Código de Lord, adoptado por la industria en 1930. No obstante, la iglesia católica y otras organizaciones religiosas no quedaron satisfechas con la manera en que la industria aplicaba el Código. En 1934, los católicos lanzaron una campaña de la Legión de la Decencia; millones de personas firmaron una declaración en la que se comprometían a boicotear las películas consideradas inmorales por las autoridades eclesiásticas.

Con el fin de pacificar a las organizaciones religiosas, sobre todo a la iglesia católica, en 1934 Hays creó una nueva oficina de censura de la MPPDA en Hollywood –la Production Code Administration (PCA)- y le cedió el control absoluto del contenido de las películas. Para ello nombró director a un católico seglar, Joseph I. Breen, y éste y su equipo analizaron cada guión en busca de inconveniencias, ya fueran sexuales o políticas, antes de aprobarlo estampándole el sello de la PCA. A partir de 1934, en las salas norteamericanas más importantes no se pudo proyectar ni una sola película que no llevara el sello de la PCA.

La Legión Nacional Católica de la Decencia, con sede en la ciudad de Nueva York, presionaba a Breen para que no abandonara la vigilancia. La legión estudió y clasificó todas las películas producidas por Hollywood y distribuyó su clasificación por todas las iglesias católicas de Estados Unidos, dispuestas a desaprobar cualquier película que considerara inmoral o peligrosa. Además, los católicos tenían prohibido asistir a la proyección de cualquier película condenada por la iglesia.

Dicho sistema de “autorregulación” dominó a la industria cinematográfica durante la era dorada de los estudios en Hollywood. El impacto de esta censura en el contenido, sabor, ambiente y en la imagen de las películas de Hollywood no se ha entendido ni valorado en su justa medida. Este libro, basado en material de archivo de los estudios cinematográficos, de la Oficina Hays y la iglesia católica, describe el modo en que las fuerzas conjuntas de dicha autorregulación –en manos de la Oficina Hays, con su brazo censor, la PCA, y la Legión Nacional Católica de la Decencia- lucharon contra los estudios de Hollywood para controlar el contenido de las películas durante los años treinta. Al final de la década, la guerra había terminado y la PCA se había convertido en una especie de tribunal supremo a la vez que la Legión Católica de la Decencia aterrorizaba a todos los productores de Hollywood. No se podía rodar ni proyectar película alguna que no tuviera la aprobación de la PCA, y Hollywood tampoco se atrevía a enfrentarse a las autoridades católicas.

Con su petición, el cardenal Mahoney intenta volver a esos días oscuros en que los prelados y censores, que pretendían hablar en nombre del pueblo norteamericano, controlaban lo que la gente veía y oía en las películas.

Y ahora, el texto del Código Hays...


...CÓDIGO HAYS
Código de censura que inaugurara la MPPA. -Asociación de Productores Cinematográficos de los EEUU- el 31 de marzo de 1930 y que hasta 1956 no alteró su contenido. Fue derogado en los años 60.

PRINCIPIOS GENERALES

(1) No se autorizará ningún film que pueda rebajar el nivel moral de los espectadores. Nunca se conducirá al espectador a tomar partido por el crimen, el mal, el pecado.

(2) Los géneros de vida descritos en el film serán correctos, tenida cuenta de las exigencias particulares del drama y del espectáculo.

(3) La ley, natural o humano, no será ridiculizada y la simpatía del auditorio no irá, hacia aquellos que la violentan.

CRÍMENES

(1) El asesinato.
(a) La técnica asesinato deberá ser presentada de manera de no suscitar la imitación.
(b) No se mostrarán los detalles de los asesinatos brutales.
(c) La venganza, en nuestros días, no será justificada.

(2) Los métodos de los criminales no deberán ser presentados con precisión.
(a) Las técnicas del robo, de la perforación de cofres-fort y el dinamitado de trenes, minas y edificios, no deben ser detalladas.
(b) Se observarán las mismas precauciones en lo que concierne al incendio voluntario.
(c) La utilización de armas de fuego será reducida al mínimo estricto.
(d) La técnica del contrabando no será expuesta.

(3) El tráfico clandestino de drogas y usó de éstas no serán mostrados, en ningún film.

(4) Fuera de las exigencias propias de la trama y de la pintura de los personajes, no se dará lugar al alcohol en la vida norteamericana.

LA SEXUALIDAD

El carácter sagrado de la institución del matrimonio y del hogar será mantenido. Los filmes no dejarán suponer que formas groseras de relación sexual son cosa frecuente o reconocida.

(1) El adulterio y todo comportamiento sexual ilícito, a veces, necesarios para la intriga, no deben ser objeto de una demostración demasiado precisa, ni ser justificados o presentados, bajo un aspecto atractivo.

(2) Escenas de pasión.
(a) No deben ser introducidas en la trama salvo que sean Indispensables.
(b) No se mostrarán besos ni abrazos de una lascividad excesiva, de poses o gestos sugestivos.

(3) En general, el tema de la pasión debe ser abordado de manera de no despertar emociones viles o grosera seducción: la violación.
(a) Nunca deben aventurarse más lejos, en este dominio, que de la alusión, y esto únicamente cuando la trama no pueda evitarlo. Estos temas nunca deben ser objeto de una descripción precisa. Incluso la descripción de la víctima debatiéndose ante la violación está prohibida.
(b) Nunca son convenientes para una comedia.

(4) Las perversiones sexuales y toda alusión a éstas están prohibidas.

(5) Nunca se tratará el tráfico de blancas.

LA VULGARIDAD

Abordando temas groseros, repugnan¬tes y desagradables, pero no necesariamente malos, se deberá atender a las exigencias del buen gusto y se respetará la sensibilidad del espectador.

BLASFEMIAS

Las blasfemias intencionales y todo propósito irreverente o vulgar, están prohibidas bajo todas sus formas. El personaje de Cristo debe ser tratado con respeto. Cristo no es tema para una comedia. Iguales reglas regirán en lo que atañe a la Santa Virgen. El Código de Producción no dará consentimiento al empleo en un film de ninguna de las palabras de la lista siguiente, que no es exhaustiva: Dios; Señor; Jesús; Cristo (empleado con irreverencia); Mierda, Kilombo; Jodido; Jodedor, Caliente (referido a una mujer); Virgen; Puta: Mariquita; Cornudo; Hijo de puta; Metido; Chistes de W.C.: Historietas de viajantes de comercio y de hijas de granjeros; Condenado; Infierno (salvo cuando estas dos últimas palabras sean indispensables y necesarias a la representación, en un contexto histórico correcto, en una escena a un diálogo, fundamentados sobre un hecho histórico o folklórico o a raíz de una cita bíblica, en su contexto, o una cita literaria, y a condición de que no se haga ningún empleo de esas palabras que no sea conforme al buen gusto o reprensible en sí).

EL VESTUARIO

(1) El desnudo completo no se admite en ningún caso. Esta prohibición alcanza al desnudo de hecho, al desnudo en siluetas y a toda visión licenciosa de una persona desnuda a la vista de otros personajes del film. Se prohíbe igualmente mostrar los órganos genitales de los niños, comprendidos los de los recién nacidos. Los órganos genitales del hombre no se deben delatar, bajo un ropaje de bolsas o de pliegues sugestivos. Si un tema histórico exige un pantalón ajustado, la forma característica de los órganos genitales debe ser suprimida en la medida de lo posible. Los órganos genitales de la mujer no deben delatarse, bajo un tul, ni en sombras, ni como un surco. Toda alusión al sistema capilar, incluidas las axilas, está prohibida.

(2) Las escenas de quitarse las ropas deben evitarse si no son indispensables para la trama. En lo sucesivo queda prohibido mostrar a las mujeres quitándose las medias. Nunca un hombre deberá quitar las medias a una mujer. No está permitido para los hombres quitarse el pantalón. Si el argumento lo exige, se los puede mostrar con el pantalón ya quitado a condición de presentarlos con una ropa interior conveniente.

(3) Las exhibiciones están prohibidas. El ombligo también.

(4) Los vestuarios de la danza que permitan exhibiciones inconvenientes y movimientos indecentes durante la danza, están prohibidos.

EL BAILE

(1) Las danzas que sugieran o representen actos sexuales o pasionales indecentes están prohibidas.

(2) Las danzas que acentúen los movimientos indecentes serán juzgadas obscenas. Todo menear de caderas y todo moviendo del bajo vientre deben ser vigilados estrictamente.

LA RELIGIÓN

Los ministros del culto en sus funciones de ministros de culto no serán mostrados nunca bajo un aspecto cómico o crapuloso. Los sacerdotes, los pastores y las religiosas nunca se podrán mostrar capaces de un crimen o de un grupo impuro.

DECORADOS

El buen gusto y la delicadeza deben regir la utilización de los dormitorios. Evitar dar demasiada importancia a la cama. Es preferible que las parejas ca¬sadas duerman en camas separadas. Si es imposible evitar la cama común, no se permitirá bajo ningún concepto mostrar a la pareja en la cama el mismo tiempo.

TEMAS REPROBABLES

Los temas siguientes deben ser tratados sin pasar las fronteras del buen gusto:

(1) El ahorcamiento o la electrocutación como castigos legales del crimen.

(2) El estrangulamiento.

(3) La brutalidad y lo macabro. Toda alusión a la cópula de un hombre y un cadáver está prohibida y, si se muestra a una muerta, evitar darle un aire seductor.

(4) La marca con fuego de animales y hombres.

(5) La crueldad visible hacia animales y niños. La Palmada en el trasero está permitida si encuentra una justificación en la trama. Nunca será aplicada sobre las nalgas desnudas.

(6) La venta de mujeres o una mujer vendiendo su virtud.

(7) Las operaciones quirúrgicas. Toda visión de un bisturí o de una aguja hipodérmica que penetra en la piel, toda extracción de sangre, están prohibidos. Las heridas se deben mostrar un mínimo estricto de sangre. Incluso en los filmes de guerra.

EL ALCOHOL

El uso de alcohol nunca se debe representar de manera excesiva. En las escenas de la vida americana, las exigencias de la trama y de una pintura satisfactoria de los personajes pueden sólo justificar su existencia. E incluso en ese caso, el realizador deberá dar pruebas de moderación.

DECISIONES PARTICULARES SOBRE LA SEXUALIDAD

Por respeto al carácter sagrado del matrimonio y del hogar el “triángulo” –si se entiende por tal el amor de un tercero por una persona ya casada— será objeto de un tratamiento particularmente circunspecto. No debe presentar la institución del matrimonio como antipática.

Las escenas de pasión deber ser tratadas sin olvidar qué es la naturaleza humana, y cuáles son las acciones habituales. Numerosas escenas no pueden ser presentadas sin despertar emociones peligrosas en los jóvenes, los retardados y los criminales.

Incluso en los límites del amor puro, hay hechos cuya presentación ha sido siempre considerada por los juristas como peligrosos.

Cuando se trata de un amor impuro, de un amor que la sociedad siempre ha tenido por malo o que la ley divina condena importa observar las reglas siguientes.

(1) Un amor impuro nunca debe parecer atractivo o hermoso.

(2) No debe ser objeto de una comedia o de una farsa, o utilizado para provocar la risa.

(3) No debe originar en el espectador el deseo o una curiosidad malsana.

(4) No debe parecer justo ni permitido.

(5) En general, no se lo debe detallar ni en el método ni en la manera.

DECISIONES PARTICULARES SOBRE EL DESNUDO

(1) El efecto del desnudo, o del semidesnudo, sobre los hombres y las mujeres normalmente constituidos, y más aún sobre los adolescentes y los retardados ha sido reconocido con honestidad por los que hacen las leyes y los moralistas.

(2) De donde se desprende el hecho de que la posible belleza de un cuerpo desnudo o semidesnudo no impide la inmoralidad de su exhibición en el film. Pues a pesar de su belleza, el efecto de un cuerpo desnudo o semidesnudo sobre un individuo normal debe ser tomado en consideración.

(3) El recurso del desnudo o del semidesnudo con el simple propósito de “sazonar” un film debe colocarse entre las acciones inmorales. Es inmoral en su efecto sobre el espectador medio.

(4) El desnudo en ningún caso puede ser de una importancia vital para la trama. El semidesnudo no debe traducirse en exhibiciones inconvenientes u obscenas.

(5) Las telas transparentes o translúcidas y las siluetas son con frecuencia más sugestivas que un desnudo hecho.

DECISIONES PARTICULARES SOBRE LA DANZA

A la danza se la considera universalmente como un arte y un medio de expresión de emociones humanas particularmente bellas.
Pero las danzas que sugieren o representan actos sexuales, sean ejecutadas por una, dos o numerosas personas, las danzas que tienen por fin provocar reacciones emotivas del público, las danzas que originan movimientos de senos, una agitación excesiva del cuerpo estando inmóviles, son un ultraje al pudor y son malas.


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sábado 14 de marzo de 2009

Néishonal jírous IV (segunda parte)


He aquí la Segunda y última parte de la Nomenclatura y Apología del Carajo, de Francisco Acuña de Figueroa, también autor del himno nacional de Uruguay y del himno nacional de Paraguay. El crítico literario Alberto Zum Felde no dudó en etiquetarlo de "viejo verde".

Siguiendo a la metáfora la hebra
Llámanle el narigón, el nene, el chato,
El tramojo, el merengue y de barato
Van péndulo, panal, bicho y culebra.

La berenjena, la pistola, el dómine,
Bien lo sabe cualquiera chuchumeco,
Todos vienen a ser Carajo “in nomine”
Lo mismo que el gazapo y el muñeco.

En el estilo vulgar… llámanle el rabo
Y algunos el peludo… ¡Impropio nombre!
Pues por más pendejudo que sea un hombre
No tiene tales pelos en el nabo!

Tiene otros cien apodos que no cuento
Que aplica cada cual, según su antojo
Como el corvo, la pieza, el instrumento,
El mondongo, el apéndice, el hinojo.

El negocio, la polla y la poronga
Van como suplemento… y pica punto
Que no falta purista que suponga
Que esto es el miembro, y cojones todo junto.




He aquí en todas sus fases, y conforme
A la ley por el uso sancionada,
Con setenta y tres nombres señalada
Aquella quisicosa multiforme.

La cajeta, de nombres menos rica,
No puede competirle y alza moño
Aunque ostenta sus títulos de Chica
O de raja, argolla, concha y coño.

Lejos de competirle, queda abajo,
En buena hora le añadan papo y chocho,
Nombres de morondanga… Ellos son ocho
Y entre todos no valen ¡un carajo!

Yo, en cualquier emoción, desahogo el pecho
Cuando un fuerte ¡Carajo! Desembucho…
Interjección potente del despecho
Que si es echada a tiempo vale mucho.

Del sexto en los sentidos corporales,
Es el carajo la mejor presea;
Y más si es de esos miembros borricales
Que ostentan a la par Fajardo y Zea.

Palabra comodín, que entra al destajo
En todo, pues se dice sin reproche,
Fría como un Carajo está la noche,
O caliente está el sol, como un Carajo.

Un buen gallo contenta a cien gallinas
Y a diez hembras, cualquier mameluco
Y por ser bien armado, el Rey Nabuco,
Se preñó a cuatrocientas concubinas.

No me vengan hipócritas devotos,
Tratando de indecentes mis razones,
Ellos dicen testículos y escrotos,
Y se asustan de huevos y cojones.

El venerable Astete, sin reparo,
Y en verdad que ninguno lo acrimina,
No fornicar prescribe en su doctrina
Que es decir no joder, hablando claro.

Masturbación… ¡satánico delito!
Clama el predicador, pero un galopo
Sigue en la tanda de sobarse el pito.
¿Por qué? Porque no entiende aquel piropo.

En asunto de nabo, o de cajeta,
Pan, pan, y vino, vino, es lo acertado
Dígase claramente que es pecado
El hacerse la paja o la puñeta.

El profeta Ezequiel, diz que Doliba
Se entregaba a cualquier rodaballo
Con tal de que le arrimasen panza arriba
Verga de burro y chorro de caballo.

Un carajo de un seme, grueso y sano,
Es digno de coronas y guirnaldas.
Así, ante tan potente soberano
Las Nobles y plebeyas caen de espaldas.

Hay de carajos variedad bastante,
Largos, cortos, redondos, puntiagudos!
Derechos y torcidos, servigudos!
Y romos y de punta de Diamante.

Si el miembro de botón, como el de un perro,
Se engancha al fornicar y es un estorbo,
Y es bueno que sea duro, como un hierro
Y es mejor si derecho, que no corvo.

En fin, aquí termina mi trabajo.
Si algún censor severo lo condena
Que me eche un buen Carajo… en hora buena
¡Qué más quisiera yo que un buen Carajo!

Francisco Acuña de Figueroa.

1791 - 1862


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martes 10 de marzo de 2009

Dielo Trouda


LA NEGACIÓN DE LA DEMOCRACIA

La democracia es una de las formas de la sociedad burguesa capitalista.

La base de la democracia es la mantención de las dos clases antagónicas de la sociedad moderna: la clase trabajadora y la clase capitalista, así como su colaboración sobre la base de la propiedad privada capitalista. La expresión de esta colaboración es el parlamento y el gobierno representativo nacional.

Formalmente, la democracia proclama la libertad de palabra, de prensa, de asociación, y la igualdad ante la ley.

En realidad, todas estas libertades son de un carácter muy relativo: son toleradas sólo en la medida en que no pongan en cuestión los intereses de la clase dominante, esto es, la burguesía.

La democracia preserva intacto...



...el principio de la propiedad privada capitalista. De tal forma (la democracia) da a la burguesía el derecho a controlar por completo la economía del país, toda la prensa, la educación, la ciencia, las artes- lo que hace, de hecho, a la burguesía el ama y señora absoluta de todo el país. Teniendo el monopolio en la esfera de la vida económica, los burgueses también pueden establecer su poder ilimitado en la esfera política. En efecto, el parlamento y el gobierno representativo en la democracia no son más que los órganos ejecutivos de la burguesía.

Consecuentemente, la democracia no es más que uno de los aspectos de la dictadura burguesa, velada tras fórmulas engañosas de libertades políticas y de garantías democráticas ficticias.

PLATAFORMA ORGANIZACIONAL DE LOS COMUNISTAS LIBERTARIOS
Dielo Trouda


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Ser gobernado


Ser gobernado significa ser vigilado, inspeccionado, espiado, dirigido, reglamentado, encasillado, adoctrinado, sermoneado, fiscalizado, cuantificado, censurado, mandado por seres que no tienen ni título, ni ciencia ni virtud.

Ser gobernado significa, con motivo de cada operación, en cada transacción, ser anotado, registrado, censado, tarifado, timbrado, tallado, cotizado, patentado, licenciado, autorizado, apostillado, amonestado, contenido, reformado, enmendado y detenido...



Es, bajo el pretexto de utilidad pública y en nombre del interés general, ser expuesto a contribución, ejercido, desollado, explotado, monopolizado, depredado, mistificado, robado; luego, al menor movimiento de resistencia, a la menor palabra de protesta, reprimido, multado, vilipendiado, vejado, acosado, maltratado, aporreado, desarmado, agarrotado, encarcelado, fusilado, ametrallado, juzgado, condenado, deportado, sacrificado, vendido, traicionado y, para colmo, burlado, ridiculizado, ultrajado y deshonrado.

¡He aquí el gobierno, he aquí su moralidad, he aquí su justicia!

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viernes 6 de marzo de 2009

Un mundo de Fonderas y Fonderos


De forma desordenada, compartimos la captura del origen de las y los fonderos. Algo así como Montevideo (y aledaños), Madrid, Oaxaca, Puerto Madero, Barcelona, México City, Sevilla, Medellín, Villahermosa, Valencia, Viña del Mar, Bogotá, Providencia, Salamanca, Cali, Caracas, Monterrey, Berlín, Córdoba, Tuxtla Gutiérrez, Bilbao, Zaragoza, Estambul, Las Palmas de Gran Canaria, Givatayim, Atenas, Alicante, Aguascalientes, Santander, Elba, Santiago, La Paz, Puebla, Tarragona, París, Masqat, San Sebastián, Quilmes, La Plata, Lisboa, Uberlandia, Rosario, Bowling Green, Guadalajara, La Victoria, La Coruña, Grenoble, Melbourne, Los Mochis, Longmont, Chapingo, Novo Hamburgo, San Guillermo, Louveciennes, Tesalónica, Danville, Nuevo Laredo, Palma de Mallorca, Mérida, Santo Domingo, Río Cevallos, San Pablo, Toledo, Lodz, Nuevo León, Sabadell, La Tronche, Sofía, Venado Tuerto, Barranquilla, Zagreb, Buenos Aires, Sylva, Singapur, Bahía Blanca, Montpellier, Alcorcón, Santiago de Compostela, Tlaxcala, The Colony, Huelva, Bordeaux, Halle, Las Arenas, Mayaguez, Celaya, Comodoro Rivadavia, Alcalá de Henares, Ahmedabad, Perth, Liberec, Xalapa, Izmit, Riyadh, Vigo, Bhubaneswar, Georgetown, Richmond, Las Vegas, Phnum Penh, Split, Coacalco, Génova, Offenbach am Main, Ica, Paterna, Murcia, Morelia, Hannover, Sankt Blasien, Rancagua, Santa Cruz, Luis Guillon, Arlington, Tegucigalpa, Torreón, Tacna, Cartagena, Bérgamo, Los Ángeles, Resistencia, Brasilia, Makati, Ponce, Patrai, Nishinomiya, San Pedro Sula, New York, , Rafaela, Moscow, Nogales, Santa Clara, Elche, Vitacura, Maracay, Río Piedras, Pamplona, Gent, Conchali, Baltimore, Soyapango, Valladolid, Bolsward, Vitoria, Amersfoort, Pilar, Pachuca, San Francisco, Poznan.



Para todas y todos ellos, los links para llegar a Citerea.

Viaje a Citerea (Taxidi sta Kithira)
Año 1984
Director: Theo Angelopoulos (1935)
Guión: T. Angelopoulos - Tonino Guerra
Música: Eleni Karaindrou
149 minutos

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Vocaciones


“Ya estoy de vuelta en Cebollatí (pequeña población rural del departamento de Rocha, Uruguay, recostada al río que le da nombre; NE), atento a la Escuela y a la botica. En la Escuela, rodeado de mis muchachos, canto, juego con ellos, les leo cuentos, cocino, enseño geografía, me empeño en ubicarles este pueblo en el mapa sin colores y cuarteado, pero es en vano; apenas podemos distinguir una vena azul que dice a lo largo “Río Cebollatí”; al pueblo se lo ha tragado el olvido. No importa. Sabemos que estamos aquí y eso nos basta; podemos más nosotros que un punto en el mapa.

Hoy se me ha ocurrido aplicar un test, simple, sin grandes complicaciones técnicas, sin previa preparación ni selección de elementos: no me interesa lo diferencial. Hago formar dos filas y les digo...




...-Yo le voy a preguntar a cada uno de ustedes qué desea ser cuando llegue a mayor. Me tienen que decir la verdad.

Y empiezo la interrogación:

-¿Tú?
-Contrabandista.
¿Tú?
-Contrabandista-
-¿Tú?
-Peón de contrabandista.
-¿Tú?
-Maestra.
-¿Tú?
-Carbonero.
-¿Tú?
-Contrabandista.
-¿Tú?
-Botero, como Macó.
-¿Tú?
-Milico.
-¿Tú?
-Contrabandista.
-¿Tú?
-Jefe de Correo.
-¿Tú?
-Contrabandista.

Y el penúltimo de la fila, a quien llaman “cabeza colorada”, al ser interrogado compone el pecho y dice con su voz ronquita:

-Comisario, pa’ matar a todos estos…

Ángel María Luna, Pitanga y río, 1966.


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domingo 1 de marzo de 2009

Néishonal jírous IV


Las letras de los diferentes himnos nacionales de los países ofrecen una (casi) infinita probabilidad de (asombro y) estudio; pero mucho más las vidas de sus autores.

Igualmente, compleja y difícil será la tarea de quienes intenten superar al creador del Himno Nacional del Uruguay, Francisco Acuña de Figueroa (1791 - 1862).

La Fonda Alcohol & Humo ofrece hoy a sus amigas y amigos la Primera parte de la famosísima "Nomenclatura y Apología del Carajo", obra sin par del insigne néishonal jírou.

Nomenclatura y Apología del carajo

La lengua castellana es tan copiosa,
En voces y sinónimos, tan rica,
Que con nombres diversos, cualquier cosa
O con varias metáforas explica.

Monarca, Soberano y Rey… ¡qué encanto!
Todo es un mismo nombre repetido;
Y tres veces, también con un sentido,
Son Pontífice, Papa y Padre santo.

Pero hay de grande aprecio entre los hombres,
Un cierto pajarraco, o alimaña,
Que tiene más sinónimos y nombres
Que títulos tenía el rey de España.

Yo, por tal de evitaros el trabajo,
De una investigación algo penosa,
Diré que esa alimaña, o quisicosa
No es el Papa, ni el Rey, sino… ¡el Carajo!

Miembro viril, o miembro solamente
Le llama el diccionario… ¡Qué mezquino!
Sus nombres en el uso más frecuente
Son el nabo, el zurriago y el pepino,

El cimborio, la tripa y el virote
(flores son de la Lengua Castellana),
El visnago, la pica y la macana
Son como la mazorca y el cipote...




El príapo, la porra y el chorizo,
El rábano, la pija y el badajo;
Picha y ciruela en español castizo
Son sinónimos todos del Carajo.

El vergajo, la guasca y mango,
El tarugo, el lenguado y la banana,
El pito, y el vitoque… es cosa llana
Que equivalen al chocho y al zanguango.

La butifarra, el tronco y la batata,
O el lagarto, le llama cualquier topo
El aquello, o la cosa, la Beata
Y el Fraile, la correa y el hisopo.

Muchos suelen llamarle el trompo, el sapo
Otros, el motillón y el calabrote;
Los músicos la flauta, o el fagote
Y el artillero espeque, o sacatrapo...


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