
"Lo que va a pasar aquí es solo una de las millones de formas que hay de ruina".
Karrer,
“Kárhozat”.
"An inexorable, visionary book by the contemporary Hungarian master of apocalypse who inspires comparison with Gogol and Melville. Krasznahorkai’s novel is both an anatomy of desolation, desolation at its most appalling, and a stirring manual of resistance to desolation – trough inwardness."
Susan Sontag
“En un tiempo como el nuestro, en el que es prácticamente imposible mantener la psique ajena a la colonización que implica la forma publicitaria o las imágenes y películas provistas de un montaje frenético, en las que los planos son cada vez más breves y numerosos, se interrumpen, diluyen y fragmentan, bloqueando cualquier espacio -óptico o mental- para la reflexión, la propuesta de Tarr -dónde en cada una de sus secuencias es posible apreciar el latido del tiempo- resulta absolutamente radical y revolucionaria, pues significa devolver al espectador la facultad de perderse en el film, de abandonarse...
Así, La condena está realizada de tal forma que todas las secuencias poseen una duración superior a las de las acciones que se desarrollan en su seno y así, la cámara -y con ella el espectador- se ven abocados, obligatoria y reiteradamente, a detenerse ante un plano vacío durante unos segundos interminables (bien sea antes, durante o después de una acción -o inacción-, ante una cosa -una escalera, una puerta, una calle, una pared, una habitación-, un paisaje o una persona); los suficientes para que el tiempo, y no sólo el cinematográfico, se detenga o, más bien, discurra ante nuestros ojos; para que el film respire, para que viva, disponiendo de su propio tempo, para que, en definitiva, el espectador traspase la barrera del tiempo cinematográfico y lo trascienda. Al final, La condena -y cualquiera de sus obras posteriores- vienen a configurarse como una suerte de proceso, o un dispositivo, de hipnosis colectiva; un genuino artefacto/artificio fílmico de magnitudes colosales y efectos imprevisibles”.
misteriosoobjetoalmediodia
“El insobornable tándem Tarr, Gábor Medvigy, László Krasznahorkai al guión (junto con Tarr) y Mihály Víg a la música consiguieron con este film uno de los acontecimientos culturales más esplendorosos de los últimos tiempos. Como los labios o la mirada oscura de Vali Kerekes, estas imágenes hechizan por su salvaje lirismo plástico. Extrayendo, extirpando el fruto candente de la noche.
No se puede hablar de este plano sin mencionar la canción que lo abre: le otorga toda la elocuencia y toda la cadencia necesarias a la narración y al errar del travelling”.
“La Condena, pausadamente pesimista, urgentemente desoladora y desesperadamente hermosa, es una obra de arte donde saborear su riguroso blanco y negro corresponde a uno de los mayores placeres y privilegios cinematográficos.
Película controvertida, ambiciosa, descarnada y vehementemente lírica, queda condenada a pasar a la historia y a ser recordada como un impacto sublime dentro del cada vez más devaluado Séptimo Arte”.
Alexis Castro, CACINES.

“Tarr dice que su objetivo no es contar una historia, sino acercarse a la gente “para entender la vida de todos los días”, pero indica que incluso en sus películas iniciales no le interesaban los procesos psicológicos. Su interés siempre fue la “presencia” personal de los actores. Kárhozat proporciona una suerte de danza circular donde las paredes, la lluvia y hasta los perros tienen sus propias historias. Los protagonistas humanos hacen juego con el escenario y el clima en lo que, sin embargo, es también un escenario artificial, puesto que la ciudad fue construida a partir de siete locaciones y, en algunos casas, viviendas y sets fueron especialmente fabricados, lo mismo que la lluvia que cae, casi transparentemente artificial”.

“Las películas de Tarr/ Krasznahorkai nunca están lejos de las amenazas de Apocalipsis y maldición, pero es también claro que no ofrecen una interpretación sencilla. Del otro lado, es evidente que su ambigüedad ha sido diseñada para obligar a un esfuerzo interpretativo; la audiencia es invitada a entrar en asociación no como un modo de decodificar un secreto, sino con un medio de explorar la realidad. Sería un error ver este trabajo bajo la misma luz que los de Tarkovsky o Sokurov; Tarr realmente quiere de nosotros que re-contemplemos y re-vivamos la experiencia del mundo tanto en términos sociales como perceptuales. La cualidad revolucionaria de sus películas reside en el hecho de que estos objetivos son vistos como parte de un único proyecto”.
Peter Hames